domingo, 19 de octubre de 2014

Carrot cake.

Esta torta está entre mis favoritas, y no digo la que más por si acaso pruebo alguna que me guste más algún día. La mejor que he probado en mi vida fue en el English Market en la ciudad de Cork (Irlanda) y cada vez que voy no puedo evitar ir a por un pedacito.
La receta que os dejo no es la misma que usan porque claro, eso es secreto, pero después de probar varias es una de las que más me han gustado por sabor y sencillez. A mi me gusta que esté bien especiado y me encantan los postres con jengibre pero podéis no ponérselo igual que podéis no ponerle las pasas.

Ingredientes:

175 gr de zanahoria rallada
175 gr de harina de repostería
1 cucharadita de levadura.
3 huevos.
150 gr de azúcar moreno.
75ml de aceite de girasol.
1/2 cucharadita de nuez moscada.
1/2 cucharadita de jengibre. (opcional)
1/2 cucharadita de canela.
50gr de nueces.
50gr de pasas picadas (opcional)

Precalentamos el horno a 170ºC mientras preparamos la masa.

Ponemos la zanahoria rallada en agua hirviendo unos minutos y escurrimos bien.
Batimos los huevos con el azúcar con la ayuda de unas varillas hasta que se incorpore. Agregamos el aceite sin dejar de remover. Por otra parte mezclamos todos los ingredientes secos junto con la zanahoria y las pasas y lo vamos incorporando todo con ayuda de una cuchara de madera a la mezcla anterior. Cuando esté todo bien incorporado, engrasamos un molde de unos 21cm y lo llevamos al horno durante unos 25-30
minutos.

Normalmente viene cubierto y/o relleno con icing de queso crema, así que os dejo también la receta.

Ingredientes:
450gr de queso crema (tipo Philadelphia, no vale que sea light, la marca San Millán también está bien)
90gr de manteca.
125gr de azúcar glass tamizada.
1 cucharadita de extracto de vainilla.
1 cucharadita de zumo de limón.

Mezclamos el queso con la mantequilla con una batidora eléctrica. Agregamos el azúcar glass batiendo a velocidad baja para no crear una nube de azúcar en la cocina y por último agregamos el extracto de vainilla y el zumo de limón.

Cubrimos el bizcocho con la crema y podemos decorarlo con unas nueces, tiras de zanahoria confitada, zanahorias de fondant....Pero lo más importante, ¡intentad que alguien os sostenga las manos cuando lo terminéis o no dejaréis que nadie lo pruebe de lo rico que está!.



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sábado, 18 de octubre de 2014

Sajones, vikingos y normandos, Bernard Cornwell y el jabalí guisado.


Hace tiempo que gracias a un amigo cayó en mis manos un libro de Bernard Cornwell, lo cierto es que creo que todo libro tiene su momento y en ese momento no le prestó demasiada atención. Fue tiempo después cuando descubrí la saga Sajones, vikingos y normandos con su primer libro "Northumbria, el último reino". Me quedé fascinada por la viveza con la que narraba las escenas de batalla y la vida diaria de la época.

La saga trata sobre la invasión vikinga a lo que hoy conocemos como el Reino Unido en los siglos VIII y IX y como se fue configurando el país, como fue cambiando de manos, etc. No sigue un rigor histórico al 100% pero si os gusta la novela histórica basada en el alto medievo os lo recomiendo.

Inspirada por esta saga hace un par de días hice un estofado de jabalí. Se que no es algo que se consiga en cualquier lado pero si tenéis la oportunidad de conseguirlo o carne de ciervo, esta es una receta sencilla para prepararlo. En mi caso lo compré en el hipermercado Makro pero se que en mercados grandes, o incluso si se lo pedís a vuestro carnicero en temporada os podría conseguir.

Necesitamos:
750gr de carne de jabalí troceada.
3 ramas de apio muy picadas.
2 zanahorias muy picadas.
1 cebolla muy picada.
1 tomate opcional.
1 botella de vino tinto tempranillo (si es posible que sea un vino de calidad media, pero como depende de bolsillos cualquier vino tinto os servirá)
Sal.
Pimienta.
Tomillo y salvia (puede ser seco)
2 patatas grandes para guarnición.
Medio litro de agua o caldo de carne o de verduras.
2 cucharadas de aceite más aceite para freír las patatas.

Ponemos el día de antes en un cuenco la carne de jabalí troceada en cubos como de 2 cm y la cubrimos con el libro de vino. La dejamos reposar al menos 12h. Si la carne esta congelada podemos dejarla descongelando en el mismo vino.


Usaremos una olla express para ahorrar tiempo de cocción. Ponemos el aceite en la olla y cuando este caliente ponemos a fuego bastante fuerte el jabalí para sellarlo. Después de unos 5 minutos, cuando veamos que ya está dorado por fuera, agregamos las verduras y hortalizas y lo dejamos otros 5 minutos removiendo de vez en cuando.

Ponemos el vino en el que estuvo macerando el jabalí, y el agua o caldo. Añadimos las especias pero esperamos a salar más tarde. Tapamos la olla cuando empiece a hervir y la dejamos a fuego alto unos 15 minutos, luego la ponemos al minimo unos 45 minutos. La dejaremos reposar mientrás sale el vapor con el fuego apagado.

Mientras la olla expulsa el vapor pelamos las patatas y las hacemos en daditos que freiremos y reservaremos.

Cuando ya podamos abrir la olla, agregamos las patatas y salamos, y lo dejamos otros 15 minutos a fuego medio para que reduzca un poco la salsa.

Alternativa: Si hacéis trozos no muy pequeños con el jabalí, podéis retirarlos de la salsa, triturarla y luego para servir poner la salsa, luego la carne y a un lado las patatas. A mi me gusta ver la verdurita bien cocida y que las patatas hayan cogido el sabor de la deliciosa salsa, podéis probar un día a ver que os parece.

Otra alternativa: Si conseguís la pieza entera y no queréis partirla, lo mejor que podéis hacer es seguir la misma receta pero haciéndola al horno, queda estupenda . Solo id con cuidado para que no se seque la salsa.

A leer y a disfrutar.


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Pollo estofado con garbanzos

¿Sabéis cuando tenéis un poco de esto y un poco de aquello y no sabéis exactamente que hacer con todo? Bueno, pues así fue como surgió esta receta y como creo que resultó deliciosa, económica y sana, la comparto.

Ingredientes para 2 personas:
2 piezas de muslo y contra-muslo de pollo o 4 muslitos, o 2 pechugas, lo que tengáis o más os apetezca, con su piel y todo)
Medio bote pequeño de garbanzos cocidos.
3/4 de lata de tomate.
1/2 cebolla.
300 ml de agua.
1 cucharadita de comino
1 cucharadita de sal
1 pizca de pimienta.
1 cucharadita de ajo silvestre seco (lo venden en las tiendas tiger como "ajo de oso", pero podeis ponerle un diente de ajo normal picado)
1 cucharadita de cebollino (yo tengo fresco porque lo cultivo, pero ya podéis encontrarlo en supermercados y secos en algunas tiendas)
(No, no le vamos a poner aceite)

En una olla a fuego medio ponemos el pollo para que se dore un poco y suelte un poco de grasita, mientras se dora un poco en sus propios jugos, picamos en juliana (a tiritas) la cebolla y se la agregamos.
Tras darle un par de vueltas, agregamos el tomate, la sal, la pimienta, el cebollino y el ajo y removemos. Agregamos el agua y el comino. Dejamos cocer una media hora a fuego medio medio cubierto o hasta que veamos que el pollo empieza a desmenuzarse solo (si habéis elegido pechugas podéis partirlas o al menos hacerles unos cortes).
Y ya esta, tan simple como esto, lo servimos, y a comer. Si lo acompañáis con unas verduras asadas o una ensalada de frutas con yogur tendréis un menú supereconómico y apto para dietas bajas en calorías)


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Galletas escocesas o shortbread (con nota especial para celíacos)

No tenía muy claro si poneros esta receta aquí o en básicos porque la usaré más adelante con variaciones para hacer otras recetas de galletas pero puesto que os debía una receta de bolsillo, este es su lugar. Espero que os guste tanto como a mi.

 Ingredientes:
 140 gr de azúcar.
220 gr de manteca.
250 gr de harina de repostería.*
100 gr de harina de maíz o de arroz.*(nota para celíacos)
1 cucharadita de vainilla (opcional)
1 pizca de sal. 1 cucharada extra de azúcar.
1 cucharada extra de harina.

 Dejamos que la manteca esté a temperatura ambiente y la cortamos en dados pequeños para que sea más fácil de manejar. La mezclamos con las dos harinas y a mano (es mucho más rápido que con batidora eléctrica, ensuciamos menos y nos quedan unas manos super hidratadas). Cuando ya este bien mezclado, no se quedará como una masa aún, tranquil@s, añadimos el azúcar, la pizca de sal y como opcional la cucharadita de vainilla y lo mezclamos con la parte roma del cuchillo para no darle calor excesivo.
Cuando se haya más o menos mezclado empezamos a trabajarla con las manos lo justo para formar una bola. La cubrimos con papel film y la llevamos de 45 minutos a 1 hora a la nevera.

 Precalentamos el horno a 160ºC mientras terminamos de preparar la masa para meterla al horno.

Sacamos la masa de la nevera, y enharinamos la superficie donde vamos a trabajar para que no se pegue. Con un rodillo vamos estirando la masa dejándola de aproximadamente de algo más de medio cm. Ahora tenemos la opción de cortarla con cortadores para galletas, un vaso, un cuchillo, un cortador de pizza, lo que queráis, o dejarlo como una sola masa. Este paso depende de gustos y también podrá hacer que cambie un poco el tiempo de cocción. A mi me gusta darle formas porque creo que es más cómodo luego a la hora de servir y podemos darle un toque divertido.
Con la masa ya cortada, ponemos un papel para horno en la bandeja del mismo o en la tartera, las pinchamos con un tenedor, espolvoreamos azúcar por encima y horneamos unos 25 minutos.
El tiempo de horneado dependerá del tamaño que le hayáis dado a las galletas por lo que puede ir de unos 15 minutos si las habéis hecho más finas y pequeñas a casi media hora si habéis dejado tortas mas gorditas. En cualquier caso, notareis que están hechas por dos cosas, el primero es el delicioso olor a galleta que inundará toda la casa y lo segundo porque veréis que empiezan a dorarse por fuera.
Cuidado al sacarlas ya que en caliente son bastante quebradizas os recomiendo usar una espátula para ayudaros.

Una vez frías, podéis decorarlas como queráis, con glaseado, chocolate, fondant, o dejarlas tal cual. Si que os aconsejo que si vais a decorarlas no les espolvoreéis al azúcar antes del horneado. Haré algunos tutoriales de decoración de galletas más adelante.

 Como a fecha de este post no hace mucho calor, me he saltado un paso que os hará falta para los meses de verano. Cuando tengáis la masa ya estirada y cortada, si hace mucho calor os aconsejo que las metáis en la nevera otros 15 minutos antes de hornearlas, si no corréis el riesgo de que si le habéis dado forma esta se pierda al expandirse de más la masa.

 *Si no queréis o no podéis usar estos tipos de harina, podéis usar solo harina de trigo. Si sois celíacos podéis sustituir toda la harina de trigo por harina de arroz, cambiará un poco la textura, pero si le añadís un huevo quedarán también deliciosas.


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lunes, 13 de octubre de 2014

El salmón del conocimiento.


Cuenta la leyenda, que en Irlanda hubo una vez un salmón que comió nueve avellanas que habían caído de nueve avellanos que rodeaban la poza donde vivía, y que como estos albergaban el conocimiento del mundo, el salmón adquirió ese conocimiento. 

Un día y tras mucho tiempo intentándolo, el druida y bardo Finn Éces lo pescó y encargo al joven Fionn McCumhail (que por aquel entonces no era más que un muchacho pero que se convertiría en uno de los grandes héroes de Irlanda) que vigilara al salmón mientras se cocinaba en el fuego pero que por nada del mundo lo probara. 
Tras un rato al fuego y viendo que se hacían burbujas en la piel al irse cocinando el pescado, quiso el joven Fionn chafar una y ver de paso si ya estaba cocinado. Al hacerlo se quemó el dedo e inmediatamente se lo llevó a la boca para aliviar la quemazón. En ese momento, y solo por ese breve contacto, Fionn, adquirió una gran sabiduría y cuando acercó el salmón cocinado a su maestreo, ese percibió que el joven había cambiado y le preguntó si había probado el salmón cosa que negó. No obstante, le contó lo que había pasado con el dedo. Finn le dio a Fintan, que así se llamaba el pescado, cocinado y le dijo que se lo comiera. Al hacerlo el muchacho adquirió toda la sabiduría que los avellanos habían depositado en sus frutos y de esta manera Fionn llegó a convertirse en líder de la Fianna, un pequeño ejército formado por héroes. 

Hoy me sentía con ganas de algo de mitología, espero que os haya gustado el relato. Mi receta de hoy aunque no os aportará mucha sabiduría como al muchacho, al menos si energía de forma sana y sin apenas grasa, además de ser muy, muy sencilla.

Salmón en papillote con ensalada de patatas al limón.


Ingredientes:

- 1 rodaja de salmón por persona (si queréis lomo el procedimiento es el mismo pero suele ser más caro)
- 1 patata mediana por persona.
- 1 limón.
- Ralladura de 1 limón.
- Una cucharadita de eneldo.
- Sal. 
- Agua para cocer las patatas.
- Un puñadito de avellanas.
- Papel de aluminio.
- Aceite de oliva (opcional)



Ponemos las patatas cortadas en dados a cocer. Cuanto más pequeños sean los trozos antes se coceran. 
Cuando estén listas, las colamos y en caliente les ponemos zumo de limón (medio limón cada dos patatas más o menos aunque va por gustos de acidez) , una pizca de eneldo, sal y podéis ponerle un poco de aceite de oliva, pero no es necesario, así que dependerá de vuestra dieta. Picamos las avellanas y se las añadimos.
Reservamos en un lugar cálido para servirlas tibias.

Hacemos unos rectángulos de papel de aluminio de algo más del doble del largo de la cortadas de salmón. Ponemos el pescado más o menos en el centro y le ponemos ralladura de limón, eneldo y sal (hay quien le pone mantequilla, yo prefiero reservar esas calorías de más para los dulces) Doblamos el papel sobre si mismo, y luego vamos plegando todos los laterales para formar como un especie de sobre con el salmón dentro. 
En una sartén caliente ponemos los paquetitos de salmón y los cocinamos unos 2 minutos por cada lado.

Para servirlo ponemos el paquetito en mitad del plato y con cuidado de no quemarnos y la ayuda de un cuchillo o tijeras abrimos el paquete (veréis que huele de lujo y además esta lleno de jugo, por eso no necesitan aceite las patatas) y ponemos los dados de patata. 

Si alguno adquiere la sabiduría máxima, que me de la receta, al menos para un poquito, jeje.
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